Un gran susto fue el que se llevó Meghan Markle y el príncipe Harry, ya que en el avión comercial en el que iban a bordo tuvo que abortar el aterrizaje al llegar a su destino en Sydney.

Con información del medio Evening Standard, los royals se encontraban viajando desde Tonga a Australia cuando el capitán de vuelo de su avión Qantas, Nigel Rosser se vio obligado a detener el avión justo antes de lo programado.

A pocos metros de tomar tierra, el piloto se percató de que en la pista había otra nave, por lo tanto, él y su copiloto decidieron remontar el vuelo. Tras varios minutos sobrevolando el cielo y después de verificar con mucho cuidado que ya no existiera ningún obstáculo en la pista, por fin tocaron tierra.


Luego del viaje agitado, la pareja real visitó por la mañana el Palacio Real para encontrarse brevemente con el rey Tupou VI y la reina Nanasipau´u como parte de sus visitas de la primera gira como esposos.

De acuerdo con su apretada agenda, los duques pasarán un poco más de tiempo en Australia para después dirigirse a Nueva Zelanda, lugar en donde concluirán su gira.