¿QUÉ FUE LO QUE DESPERTÓ EN TI LA VOCACIÓN POR LA ENSEÑANZA?
Creo que no hay nada más maravilloso que enseñarle a otro ser humano a aprender algo nuevo. Desde que me decidí por la docencia supe que ese era mi destino y cada día me convenzo más.

FERMÍN PÉREZ ISLAS:
MAESTRO DE HISTORIA UNIVERSAL E HISTORIA DE MÉXICO EN LOS TRES GRADOS DE SECUNDARIA EN EL COLEGIO CERVANTES DE PACHUCA
¿RECUERDAS TU PRIMER DÍA DANDO CLASES? ¿CÓMO FUE ESE MOMENTO ENTRE NERVIOS, EMOCIÓN Y EXPECTATIVA?
Si, claro que lo recuerdo. Aún era estudiante en la Normal Superior y me invitaron a cubrir un interinato en una secundaria pública en el Arenal, Hidalgo. Ahí me di cuenta que toda la teoría que te dan en la escuela no tiene nada que ver, con vivir la experiencia dentro de un aula. Por supuesto que los nervios no faltaron, pero, como como fueron pasando los días creo que lo fui haciendo mejor. Al ser muy joven, me costaba mucho el control del grupo, sin embargo, siento que lo hice bien. Ahí me di cuenta de lo maravilloso que es esta profesión. Fue una experiencia muy agradable.
¿CUÁL HA SIDO EL COMENTARIO, DETALLE O GESTO DE UN ALUMNO QUE MÁS HA TOCADO TU CORAZÓN?
Afortunadamente, he tenido la oportunidad de recibir varios comentarios muy emotivos. Sin embargo, creo que uno de los que más me ha reconfortado fue cuando una ex alumna me fue a visitar y me dijo que gracias a la forma con que le enseñé historia, le serví de inspiración para que ella se dedicara a lo mismo. Me llevó su tesis y en sus dedicatorias, apareció un texto dedicado a mí. Hoy, es historiadora y eso me da mucha alegría, puesto que no son muchos los alumnos que apuestan por este tipo de perfil profesional. La mayoría se inclina por otras áreas como medicina, ingenierías, arquitectura, administración, entre otras.
SI PUDIERAS DESCRIBIR A TUS ALUMNOS DE ANTES Y LOS DE AHORA EN TRES PALABRAS, ¿CUÁLES SERÍAN?
Antes solían ser más críticos y eran capaces de memorizar y analizar diferentes datos, eran más lectores y creativos. Podían aguantar la concentración 40 o 50 minutos. Hoy, ante la facilidad que tiene para acceder a la información, les cuesta mucho concentrarse en una tarea, no memorizan ni analizan como antes ya que ahora los datos los guardan, pero en sus dispositivos y la creatividad ahora es digital; sin embargo, recurren mucho a las plantillas, les cuesta crear desde cero. Los alumnos actuales no son “peores” son diferentes, su cerebro se ha moldeado diferente, para un mundo veloz, visual, interconectado y en constante cambio.
¿QUÉ ANÉCDOTA DIVERTIDA O INESPERADA JAMÁS OLVIDARÁS DENTRO DEL SALÓN DE CLASES?
Hay varias, pero una muy buena que siempre recuerdo, fue cuando estaba por terminar una clase y les dije a mis alumnos que, si salía del salón, ya no recibiría ningún trabajo. Terminó la clase y me fui del aula. Una niña me alcanzó para entregarme su actividad, pero, de acuerdo a lo acordado, le dije que ya no se la aceptaría. Se fue enfurecida. En ese momento, recordé que había olvidado algo en el salón. Entré y la niña no me vio. Se estaba refiriendo a mí como un “viejo payaso”. El silencio se hizo sepulcral.
La niña, al voltear, me vio, su rostro enrojeció, se echó a reír entre nerviosa y preocupada, pero, por la forma en que lo dijo, y por su expresión, en lugar de enojarme, me eché a reír. Años después, nos volvimos a encontrar, recordamos la anécdota y las risas no faltaron.
SI TUS ALUMNOS TUVIERAN QUE DESCRIBIRTE EN TRES PALABRAS, ¿CUÁLES CREES QUE DIRÍAN?
Es difícil. Habría que preguntarles a ellos y las respuestas seguramente cambiarían dependiendo la generación. Pero, probablemente, pudieran decir de mí que soy un profesor apasionado por la historia, conocedor del tema, empático y probablemente divertido.
EN UNA ÉPOCA DE TECNOLOGÍA, REDES SOCIALES Y CAMBIOS CONSTANTES, ¿QUÉ CONSIDERAS QUE SIGUE HACIENDO MÁGICA LA FIGURA DEL MAESTRO EN LA EDUCACIÓN?
Pienso que la figura del maestro siempre será imprescindible. El contacto humano sigue siendo fundamental porque, por ejemplo, a diferencia de una inteligencia artificial, el profesor puede identificar el estado emocional, las dudas no expresadas o el contexto del alumno. Estoy convencido que la educación no es un acto de transferencia de datos, sino un encuentro humano que construye personas. Y eso, hasta ahora, solo otro humano puede hacerlo con plenitud. Un maestro, más que un transmisor, puede ser un modelo de curiosidad, de perseverancia, puede ser una inspiración. Sin el maestro, la información está ahí, pero el aprendizaje significativo, se queda huérfano. Siento que el maestro, en esta era de la tecnología no está para competir con los recursos digitales, sino para darles sentido, dirección.
MÁS ALLÁ DE ENSEÑAR MATERIAS, ¿QUÉ VALORES O ENSEÑANZAS TE GUSTA DEJAR EN TUS ALUMNOS PARA LA VIDA?
Cada que me despido de alguna generación les pido que acepten el riesgo, el reto, la aventura de salir a vivir y no solo a durar, lo de durar es para las cosas, la vida hay que vivirla, pero siempre les recuerdo que lo hagan con prudencia, con responsabilidad y todo a su debido tiempo. Les invito a cuidarse, valorarse, a tener dignidad. Les hago mucho énfasis en las palabras que Fernando Savater escribió y que son maravillosas: “Los seres humanos somos una especie vulnerable, nos rompemos, es muy fácil hacernos daños físicos, morales y sentimentales, no podemos hacer lo que se nos antoje con los demás, debemos tener cuidado con ellos. La deliberación ética se impone porque somos mortales”
Especial Maestros 2026: FERMÍN PÉREZ

