Mañana se cumplen 30 años de la muerte en Oxford (Reino Unido) del escritor Roald Dahl, un autor que pese a no haber tenido suerte en el plano personal, ya que perdió a dos hijos, pudo crear un universo del que salieron algunos de los cuentos más icónicos de la literatura infantil, que siguen tan vigentes hoy como en el día de su creación.

Dahl nació el 13 de septiembre de 1916 en Llandaf, un distrito de la ciudad de Cardiff (Reino Unido), en el seno de una familia de padres noruegos. Con tan solo tres años vivió la que sería la primera gran pérdida de su vida: su padre falleció de neumonía, un deceso que a punto estuvo de mandar a la familia Dahl de vuelta a Noruega.

Pocos años después, ante la ausencia paterna, la madre de Roald decidió que estudiara en un internado donde sus dotes para la escritura recibían furibundas críticas por parte de su maestra: “Nunca he conocido a un chico que escriba tan persistentemente lo contrario de lo que quiere decir. ¡Parece incapaz de ordenar sus pensamientos en el papel!”, le decía su profesora, según se cuenta en la página web oficial de Dahl.

Al finalizar su formación académica, emprendió una vida de aventuras por el continente africano, interrumpida por el estallido de la Segunda Guerra Mundial y su decisión de alistarse en la Real Fuerza Aérea Británica.

  • Cuando la contienda finalizó, Dahl fue enviado a Estados Unidos, en un viaje que le cambiaría la vida, ya que propició un encuentro con el famoso escritor C.S.Foster, quien descubrió en él un talento “asombroso”, por lo que le animó a ser escritor.