En vísperas del año nuevo, la cantante Madonna y su hijo David Banda dieron un mini concierto en el conocido bar Stonewall In localizado en el barrio de Greenwich Village en la Gran Manzana.

La diva subió de repente y sin que los presentes lo esperaran vestida completamente de negro, cadenas, un moño plateado como accesorio en la cabeza y tacones altos, y de inmediato comenzó a hacer comentarios chuscos con el público presente.

“Quiero decir que nunca he actuado en un escenario tan pequeño”, comentó la intérprete mientras el público la llenaba de aplausos y gritos.

En medio de su speech, la Reina del Pop confirmó su apoyo incondicional con la comunidad LGBT, además de hacer hincapié en los esfuerzos que realizan en contra de la discriminación y la indiferencia por parte de la sociedad.

“Estoy aquí con orgullo en el lugar donde comenzó el orgullo, el legendario Stonewall Inn, en el nacimiento de un nuevo año. Nos reunimos esta noche para celebrar los 50 años de revolución”, sostuvo.

Enseguida de su discurso, la artista dio paso a los temas “Like a Prayer” y “Can´t Help Falling In Love”, un popular cover del legendario Elvis Presley en la que tuvo como invitado especial a su hijo tocando la guitarra.

El público perplejo de verla sobre el escenario, la ovacionaron ante la presentación y el apoyo brindado hacia esta comunidad que se ha convertido en vulnerable tras la violencia, resurgiendo así en una “revolución”, tal y como lo enunció la estrella del pop.