Una experiencia de la cocina a la mesa
Llegó la época más esperada del año para la gastronomía mexicana y, en La Encomienda, la bienvenida a la temporada de Chiles en Nogada se celebró por todo lo alto. Con una velada llena de calidez, buena conversación y aromas tradicionales, el restaurante abrió sus puertas para ofrecer a sus comensales mucho más que una cena: una verdadera inmersión en la historia y el arte que rodean al platillo barroco por excelencia.
El viaje gastronómico: de la tradición a la cocina
La experiencia comenzó desde el primer momento en que los asistentes cruzaron la puerta. El ambiente de La Encomienda, caracterizado por su elegancia y hospitalidad, sirvió como el escenario perfecto para rendir tributo a los ingredientes que solo la segunda mitad del año nos regala.
Durante la primera parte de la velada, los invitados no solo fueron espectadores, sino que pudieron adentrarse en el fascinante proceso de creación de este ícono nacional. Se compartieron los detalles y secretos que hacen especial a cada elemento:
Ver y escuchar cómo se ensambla cada pieza de este rompecabezas culinario despertó los sentidos de los presentes y preparó el terreno para el momento más esperado.
«Comprender la paciencia que requiere pelar cada nuez y cuidar la madurez de la fruta transforma por completo la manera en que disfrutas el primer bocado. En La Encomienda nos hicieron sentir parte de esa tradición», compartió uno de los comensales durante el evento.
La degustación: una fiesta para el paladar
Tras el recorrido explicativo, llegó el clímax de la velada. Los platos llegaron a las mesas luciendo impecables con sus tres colores patrios: el verde brillante del perejil, el blanco cremoso de la nogada y el rojo vibrante de los granos de granada.
Al dar el primer corte, los comensales pudieron comprobar el equilibrio perfecto entre lo dulce de la fruta picada a mano y lo salado del picadillo tradicional. La nogada, suave, pero con carácter, abrazó cada bocado aportando esa elegancia láctea y frutal tan característica.
Para acentuar la experiencia, la degustación estuvo acompañada por una cuidada selección de maridaje —entre vinos rosados y espumosos— que refrescaron el paladar y resaltaron los matices especiados del platillo.
Una velada memorable
Entre copas alzadas, brindis y una sobremesa que se extendió durante horas, los asistentes disfrutaron de un ambiente festivo, acogedor y de primer nivel. El equipo de La Encomienda se encargó de cuidar cada detalle del servicio, logrando que los invitados se sintieran consentidos de principio a fin.
El inicio de esta temporada en La Encomienda no solo marcó el regreso de un platillo de estación, sino que reafirmó el placer de reunirse alrededor de la mesa para celebrar nuestra herencia culinaria. La invitación queda abierta para todos los amantes de la buena mesa que busquen vivir la temporada del Chile en Nogada con el sello de calidad, tradición y calidez que distingue al restaurante.

