En una tarde inigualable donde el orgullo mexicano se sintió a flor de piel, el Monumental Lienzo Charro de Puebla se vistió de fiesta para celebrar la esperada «Charreada de Despecho».

El evento reunió a cientos de familias y aficionados que buscaban disfrutar del deporte nacional por excelencia en un ambiente de alegría, música y gran destreza ecuestre.

La jornada, que combinó la pasión del rodeo mexicano con la calidez de una tarde de convivencia, dejó claro que la charrería está más viva que nunca. La emoción comenzó desde las primeras suertes. Los charros en el ruedo demostraron su valentía y pericia en las faenas tradicionales, destacando impresionantes jineteos de toro y yegua, así como las precisas manganas a pie y a caballo.

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