Como si se negara a tomar la píldora roja de Matrix para enfrentar la realidad, Hollywood mira al pasado para rescatar sus formatos más famosos: ahora es el turno de la saga de ficción protagonizada por Keanu Reeves, que regresa con un título tan apropiado como «Matrix Resurrections».

«No lo sé, parece que es lo que los humanos hacen. No se reinician ni se reciclan pero vuelven a visitar el pasado, es interesante», analiza Reeves.

En un momento tan complicado y turbulento como el actual, parece que los grandes estudios cinematográficos están enganchados a la pastilla azul que introdujo la cinta original y viven en la prisión de la nostalgia.

Todo vuelve. Hay reencuentros de «Friends», «Harry Potter», nuevas temporadas de «Sex and the City» y secuelas de «Ghostbusters».

«Esa nostalgia nos ancla a veces. Nos hace sentir como si no estuviéramos flotando a través del universo. Te recuerda que te mantienes un poco firme y te hace sentir mucho mejor, más conectado», responde por su parte Carrie-Ann Moss, la eterna compañera de reparto de Reeves en esta saga.

Así, tanto Reeves como Moss admiten que ellos también sintieron las ganas de volver a los personajes que encarnaron por primera vez en 1999 con «The Matrix» para continuar la historia exactamente en el punto dónde se dejó tras tres entregas sucesivas.

Lana Wachowski, codirectora de las tres primeras cintas junto a su hermana Lilly Wachowski, se ha puesto tras las cámaras en esta película que se estrena en cines y HBO Max el 22 de diciembre y que da continuidad a «The Matrix» (1999), «The Matrix Reloaded» y «The Matrix Revolutions» (ambas de 2003).

Aunque, pese a la insistencia de Warner Bros., las Wachowski se habían negado a dar continuidad a una historia que consideraban cerrada, todo cambió una noche en la que Lana Wachowski despertó a sus protagonistas en la imaginación y se puso a escribir el guion de la nueva película.