Sofrito es el hogar donde la tradición mexicana se reinventa con pasión y sabor. El chef Eliuth Espinoza transforma ingredientes locales en experiencias que despiertan recuerdos y emociones profundas.

La cocina como herencia emocional
Soy Eliuth Espinoza, y tengo el privilegio de ser el chef y propietario de Sofrito, un restaurante que se ha convertido en un refugio para los amantes de la gastronomía mexicana. Desde que era niño, la cocina fue el corazón de mi hogar y el motor de mi vida. Cada platillo contaba una historia que me enseñó a valorar nuestras raíces, y esa conexión emocional es la esencia de lo que hoy ofrezco en Sofrito.


El nacimiento de Sofrito: tradición con identidad
La idea de abrir un restaurante surgió de mi deseo de rendir homenaje a la riqueza culinaria de México, un país donde cada región tiene sabores únicos. Sofrito representa esa diversidad.
Desde que se cruzan sus puertas, los comensales son recibidos por un ambiente cálido y decorado con elementos que celebran nuestra cultura, como si cada visita fuera una reunión familiar.

Ingredientes con propósito, platillos con alma
En Sofrito me esfuerzo por utilizar ingredientes frescos y de alta calidad, muchos de ellos proveniente de productores locales. Creo en la sostenibilidad y en el apoyo a la comunidad, y eso se refleja en cada platillo. El menú está diseñado para resaltar los sabores auténticos de México con toques de modernidad. Me gusta jugar con texturas y presentaciones, llevando lo tradicional a un nuevo nivel sin perder su esencia.

Mole poblano: una historia servida en plato
Uno de mis platillos más emblemáticos es el mole poblano. Es un clásico que he perfeccionado combinando técnicas tradicionales con un enfoque contemporáneo. Su preparación es laboriosa, pero cada minuto vale la pena al ver la sonrisa en el rostro de mis comensales. Es un platillo que cuenta la historia de nuestra cultura, y me enorgullece compartirlo.

Reinterpretar sin perder el origen
Me apasiona reimaginar clásicos de la cocina mexicana. Mis tacos de carnitas, por ejemplo, se preparan con carne de cerdo marinada en una mezcla con azúcar y se sirven con salsa de chile verde. Cada bocado busca transportar a los clientes a las calles de Puebla y despertar emociones a través del sabor.

Pasión por enseñar, amor por compartir
Además de mi trabajo en el restaurante, estoy comprometido con la educación culinaria. Participo en talleres y eventos donde comparto mis conocimientos para inspirar a las nuevas generaciones a valorar y reinterpretar la cocina mexicana.

Lo que viene: más México, más creatividad
El futuro de Sofrito es emocionante. Estoy trabajando en nuevas ideas y colaboraciones que enriquecerán el menú y permitirán a los comensales vivir nuevas experiencias. Quiero seguir creando un espacio donde tradición y creatividad se encuentren y celebren la herencia culinaria de México.

A fuego lento, con gratitud
Mi viaje como chef y propietario de Sofrito ha sido uno de pasión y descubrimiento. Estoy agradecido por cada oportunidad de compartir mi amor por la cocina mexicana y de conectar con mis clientes a través de los sabores y las historias que nacen de mi cocina. Que cada visita a Sofrito sea una celebración de lo mejor de nuestra cultura culinaria.