Rosario Castellanos fue una escritora y diplomática mexicana que nació el 25 de mayo de 1925 en Ciudad de México.

Cursó estudios de Filosofía en la Universidad de México, donde pasó a formar parte del grupo de escritores llamado la generación de 1950.

Sus primeros trabajos fueron publicados por su maestro Efrén Hernández en America, Revista Antólogica. Trabajó en el Instituto Indigenista Nacional en Chiapas y en Ciudad de México.

En 1950 recibió el título de filosofía y de 1948 a 1957 se dedicó a escribir poesía. Algunos son: Trayectoria del polvo (1948), Lívida Luz (1960); y su antología, Poesía no eres tú (1972).

Escribió además obras de teatro como Tablero de damas (1952) y El eterno femenino; ensayos sobre el concepto de lo femenino: Mujer que sabe latín (1973), El uso de la palabra (1974) y El mar y sus pescaditos (1975).

En 1958 recibió el Premio Chiapas por Balún Canán, y dos años después el Premio Xavier Villaurrutia por Ciudad Real. Entre otros galardones, destacan: el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1962), el Premio Carlos Trouyet de Letras (1967) y el Premio Elías Sourasky de Letras (1972).

Rosario Castellanos falleció el 7 de agosto de 1974, tras electrocutarse al encender una lámpara después de una ducha en su casa de Tel Aviv.

Algunas frases célebres de la escritora son:

  • “Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día”
  • “Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca”
  • “Éramos el abrazo de amor en que se unían el cielo con la tierra”
  • “Feliz de ser quien soy, sólo una gran mirada: ojos de par en par y manos despojadas”

Vía: Biografía y vida Wikipedia

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